20 julio 2006

Mitch: Huracán de pobreza, desastre y corrupción

Nicaragua es una zona proclive a desastres naturales: terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, sequías y huracanes. Y cada desastre natural también deja un desastre social que muchas veces es aprovechado por el gobierno de turno para montar sus propios negocios. Mientras familias enteras se empobrecieron por la pérdida de cosechas con el huracán Mitch, otros sectores se enriquecieron malversando los fondos de ayudas internacionales. Son los mismos sectores que en su momento apoyaron organismos como el FMI, interesados en que llevasen adelante sus recetas de ajuste económico estructural, provocando desnutrición, pobreza y desempleo en el país.
Acabada la Revolución Sandinista, algunas familias de desmovilizados
[1] originarios del norte del país albergaron grandes esperanzas cuando el gobierno les entregó cincuenta manzanas en la finca “Las Bolsas”, Río Grande. Otras familias recibieron tierras por el sector de “Las Delicias” en Tronco Solo, también en la jurisdicción del municipio de Rivas. Pero la financiación que les prometieron para la siembra de cultivos nunca llegó y en consecuencia algunos decidieron malvender las tierras y otros abandonarlas.
Según el diario El Nuevo Diario de Nicaragua
[2], la familia de Ana María Lumbí, madre de ocho hijos, y su esposo el ex combatiente Carmen Salgado Zamora, conocido como el comandante 33 en el Frente Nacional Ramón Raudales, es una más de las que recibieron tierras. Carmen Salgado decidió desmovilizarse y cambiar las armas por los instrumentos de labranza. Afortunadamente, ellos no se vieron obligados a malvender las tierras que les entregó la reforma agraria, por falta de financiación para explotarlas[3]. Hoy en Las Delicias, por ejemplo, hay gente con hambre y sin techo.
Ante el abandono del gobierno, la familia de Carmen Salgado y Ana María Lumbi gestionaron planes para desarrollar el cultivo de hortalizas con organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Todo les iba bien hasta que el huracán Mitch les destruyó las seis manzanas de cebollas y chiltomas que tenían sembradas. El Mitch les ocasionó una pérdida de más de 19.000 dólares.
Desastres naturales, corrupción y consecuencias sociopolíticas
A lo largo de su historia, Nicaragua ha sufrido grandes desastres naturales. El primer testimonio occidental de tales sucesos en realidad proviene de Colón, cuyas carabelas fueron arrastradas hacia el norte de la costa caribeña de Nicaragua por un huracán, en septiembre de 1502. En 1610, la ciudad de León fue evacuada y trasladada debido a las constantes erupciones del volcán Momotombo; en 1835 aconteció la gran erupción explosiva del volcán Cosiguina, que fue escuchada en lugares tan alejados como Colombia, México y Jamaica. Otra catástrofe fue el aluvión de Managua de 1876, cuya historia es todavía trasmitida como parte de la tradición oral de muchas familias nicaragüenses y que quizás condujo al primer proyecto documentado de mitigación de riesgos del país: un canal de seis kilómetros que todavía está en uso como parte de un proyecto mas amplio de control estructural de inundaciones. Luego, los terremotos que sufrió en el año 1931, que mató a unas 4.000 personas y destruyó gran parte de la ciudad; y el de 1972, que dejó un saldo de casi 10.000 muertos. Ambos terremotos destruyeron la ciudad de Managua. A consecuencia de éste último (1972) y a través del Comité Nacional de Emergencia, presidido por Anastasio Somoza, el gobierno convirtió la inmensa ayuda internacional para los damnificados en un negocio. La historia del huracán Mitch y de la corrupción en que derivó en 1988 tenía,por lo tanto, antecedentes cercanos.

Varias semanas antes de la llegada del huracán, los productores habían estado exigiendo la ayuda del gobierno para hacer frente a las consecuencias de una precipitación superior a la usual durante el mes de octubre. Sin embargo, el gobierno no declaró el estado de emergencia hasta principios de noviembre, después de que el huracán hubiera azotado al país, según distintos informes (EIU –Nicaragua-, Cuarto Trimestre, 1998, y Bendaña, 1999
[4]). El gobierno central ignoró los informes del servicio meteorológico y de defensa civil, restando importancia a las primeras advertencias e informando a los ciudadanos nicaragüenses que se trataba de un fenómeno localizado sin implicaciones nacionales graves. El ex presidente Arnoldo Alemán resistió a las muchas recomendaciones de los informes, incluidas las de varios ministros de declarar el estado de emergencia nacional e implementar evacuaciones masivas y medidas de rescate. Esta demora por declarar el estado de emergencia nacional le valió la dura crítica de la oposición. Alemán fue apodado “el que llegó y se fue”, ya que viajó a diferentes sitios con caravanas de asesores y periodistas, pero se iba sin brindar ninguna respuesta significativa a la devastación. (Ver: El gobierno de Alemán y la transición al gobierno de Bolaños)

La destrucción del Huracán Mitch en octubre de 1998 causó en Nicaragua 3.045 muertos y 970 desaparecidos; afectó a un millon de personas; destruyó 151.215 casas y extensas zonas agrícolas; dañó 140 centros de salud; acabó con 512 escuelas; y produjo más de 1.500 millones de dólares en pérdidas materiales, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) La cooperación externa para financiar el programa de reconstrucción nacional facilitó el origen del eslogan político de Alemán: “Obras, no palabras”. Pero en 1999 el descontento con la administración de Alemán, acusado a diestra y siniestra de incumplir sus promesas, revivió con fuerza en una ola de disturbios y protestas laborales. Sobre todo en el sector del transporte, la protesta fue de tal magnitud que el presidente ordenó al Ejército la vigilancia de instituciones y edificios gubernamentales. Alemán vio desplomarse su popularidad y, por añadidura, se encontró con que la Contraloría de la Nación le exigía explicaciones por el aumento de su patrimonio privado en un 900%, coincidiendo con su ejercicio presidencial. Ante la inquietante fractura social que comenzaba a crecer, Alemán optó por congelar la liberalización del transporte público y mantener los subsidios a los combustibles.

El ex vicepresidente de la República, Virgilio Godoy, durante el gobierno de Chamorro, declaró que Alemán y los suyos habían "robado con más rapidez que durante la dictadura de Anastasio Somoza"
[5]. El diputado conservador Leonel Teller calculó que Alemán había amasado en el ejercicio de su cargo unos 250 millones de dólares[6]. Particular irritación provocó en la opinión pública los gastos suntuarios del presidente, en contraste con la paupérrima situación que aquejaba a dos tercios de los nicaragüenses. Alemán siempre negó haberse valido de su puesto para acrecentar sus rentas y las de sus colaboradores, y contraatacó con sus propias y virulentas acusaciones.

Mientras los escándalos de corrupción resonaban con más fuerza en el exterior, en mayo de 2000 la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los países donantes y organismos multilaterales de crédito reunidos en Suecia, analizaban los trabajos para la reconstrucción de Nicaragua tras los desastres causados por el huracán Mitch entre octubre y noviembre de 1998.

En ese encuentro, los países donantes: Estados Unidos, Canadá, España, Alemania, Suecia y Japón, decidieron congelar los envíos de asistencia financiera a Nicaragua por presuntos desvíos de dinero destinados a la reconstrucción del país. La presión de estos países no se hizo esperar. Las delegaciones pidieron explicaciones al gobierno de Alemán sobre el uso del dinero que se le había enviado a Nicaragua. Las denuncias por corrupción a esa altura eran escandalosas. "La corrupción en Nicaragua es un grave problema que tiene muy disgustados a varios países donantes de Europa, por eso hemos congelado una parte importante de la asistencia", dijo a Notimex Gabrielle Hindholm, representante de Suecia en la reunión
[7].

Antes de recibir formalmente las denuncias y quejas de los organismos del exterior, el presidente Alemán continuaba diciendo en su país, que el gobierno estaba trabajando arduamente en los programas de reconstrucción económica y social con la asistencia de la comunidad internacional. Y a su turno, Noel Ramírez, presidente del Banco Central de Nicaragua, informó que había recibido hasta la fecha 655 millones de dólares en asistencia internacional para paliar los daños causados por el Mitch. El Banco Central de Nicaragua precisó que del total de la asistencia internacional recibida, 345 millones de dólares fueron donaciones y 310 millones más créditos en concesión del BID, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)

"Debemos apuntalar la credibilidad en un diálogo permanente sin paternalismos, despejando dudas e injerencias desfasadas y no deseadas por nadie en este proceso de reconstrucción", declaró Alemán al tiempo que rechazaba hablar con la prensa sobre las denuncias
[8]. El gobierno instaló así el Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (CONPES), que ya estaba creado formalmente en la Constitución de 1995. Fue en este clima de tensión que se inició la elaboración de la Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de la Pobreza (ERCERP), coordinada por un funcionario del Fondo Monetario Internacional.
Finalmente, ya con Enrique Bolaños en el poder, el 19 de marzo 2004 el ex presidente Alemán (1996-2001) fue trasladado desde su lujoso arresto domiciliario hasta la prisión. Acusado y sentenciado en el 2003 por numerosos cargos que incluían lavado de dinero, fraude y desvío de fondos del Estado, en un país en el que la desnutrición y la pobreza siguen cobrándose cientos de vidas cada año.
Según estimaciones de Transparencia Internacional, Alemán desfalcó unos 100 millones de dólares
[9]. Agentes federales norteamericanos confiscaron más de 5 millones de dólares en cuentas de un banco de Miami que, según los mismos agentes, fueron usadas para lavar fondos estatales.

Efectos macroeconómicos del huracán Mitch

Nicaragua afrontó durante la década de los ochenta uno de los períodos más difíciles desde su fundación como estado. Era la consecuencia de una combinación de factores políticos adversos y una política económica insostenible. Esto incidió negativamente en la producción, que disminuyó aproximadamente el 20% durante el período 1983–1989, ubicándola en los niveles de 1950. Además, la inflación se aceleró hasta 33,656,8% en 1988. El país aún se está recuperando de estos duros golpes y continúa soportando las consecuencias económicas y sociales de las convulsiones que han destrozado la infraestructura, han disminuido la productividad y han aumentado la pobreza.

Debido a los daños provocados por el Huracán Mitch en 1998 y tal como lo señala el informe Asdi
[10], Nicaragua obtuvo una moratoria en su pago de la deuda externa a los países miembros del Club de París[11] durante 1998/2002. El propósito de la moratoria era que el gobierno nicaragüense afrontara adecuadamente las necesidades de la población afectada por el huracán. En consecuencia, el pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública, interna y externa, bajó de 3,4% del PIB en 1997 a 3,2% del PIB en 2000, pero la excesiva carga de la onerosa deuda interna, resultante de la subasta de Certificados Negociables de Inversión (CENIs) y de los títulos valores asociados con las quiebras bancarias, ambos emitidos por el Banco Central de Nicaragua, volvió a elevar el pago de la deuda pública hasta el nivel de 5,5% del PIB en 2002.

La administración de la economía nicaragüense, durante el período 1997/2000, estuvo muy influenciada por un acuerdo trienal con el Fondo Monetario Internacional, aprobado en marzo de 1998 y establecido para el período 1998–2000. También por la ayuda internacional asociada con el Programa de Reconstrucción de Centroamérica ejecutado en el período 1999–2001. Del programa trienal denominado ESAF2 (Servicio Reforzado de Ajuste Estructural) sólo se pudo cumplir un año y medio, debido a una política fiscal más expansiva de lo previsto, a la caída drástica de las reservas internacionales resultante de un desalineamiento monetario y a los atrasos en la ejecución de las reformas estructurales de la economía.

El crecimiento del PIB se aceleró en 1999, a una tasa de 7,0%. Pero debido al fin del Programa de Reconstrucción Nacional y a una coyuntura internacional desfavorable, caracterizada por choques externos que redujeron los precios de sus productos primarios de exportación, principalmente café, e incrementaron los precios de importación del petróleo y sus derivados, este crecimiento se ha desacelerado a 4,2% en 2000, 3,0% en 2001 y a un anémico 1% en 2002.

Por tanto, con una población total de 5,3 millones de habitantes y un 45,8% de las personas con un ingreso igual o menor de 1 dólar diario, Nicaragua mostró un crecimiento económico de 1% en 2002. El desempleo global -asociado con el subempleo- afectó al 26,3% de la población económicamente activa, es decir que más de medio millón de nicaragüenses económicamente activos no generaron ingresos ese año.

La agricultura y las exportaciones han dejado de ser los motores de la economía. El conjunto de recursos externos líquidos en la banca central disminuyó debido a la falta de acuerdo económico con el FMI y al grave deterioro de la relación de precios de intercambio del país.

Con el anémico crecimiento económico, el gobierno incursionó por diversas vías para elevar la carga tributaria. Logra así un aumento marginal de ingresos tributarios equivalente a 0.6% del PIB en 2002. Mientras tanto, la contracción monetaria se profundiza a costa de un mayor endeudamiento interno por las subastas de Certificados Negociables de Inversión emitidos por la banca central, con el fin de evitar una drástica caída de las reservas internacionales.

Poco a poco el público cambió sus preferencias en la tenencia de activos líquidos, refugiándose en el dólar estadounidense. En ese escenario, no se visualizaron grandes presiones inflacionarias ni riesgos cambiantes, porque el gobierno pudo administrar su problema de iliquidez de recursos externos con fondos del sector privado.

La incertidumbre económica y política, generada por una extrema lentitud y un excesivo ruido político en la lucha contra la corrupción en el sector público, provocó no sólo desgastes en la conducción política nacional, sino también atrasos en la implementación de la política económica. También afectó el cumplimiento de las reformas estructurales que se habían negociado con el Fondo Monetario Internacional, aunque no acordadas formalmente, en el marco del Programa “Servicio para el Crecimiento y la Lucha Contra la Pobreza 2002–2005”.
¿Nicaragua piensa como prever futuros desastres naturales?
Los avances en la reducción de la pobreza y las condiciones para prever nuevos desastres después del Mitch, para algunos sectores es muy débil y para otros se ha empeorado de acuerdo a las auditorias sociales de la Coordinadora Civil. En términos generales el acceso a la educación, salud y otros servicios básicos se hace cada día más difícil, dado que el desempleo y políticas poco efectivas para el sector productivo no favorecen a la gran mayoría de los nicaragüenses.
La reducción de la pobreza está siendo concebida sólo a través de la inversión, pero no precisamente en la población más pobre sino en territorios que presentan condiciones para el desarrollo del capital económico y, posteriormente, quizás para el capital humano. El desarrollo humano queda entonces postergado a un segundo plano, mientras que las vulnerabilidades relacionadas con la pobreza se agudizan, lo que propicia o es factor de nuevos desastres ante fenómenos naturales y antrópicos.
El desarrollo que se está aplicando y se quiere intensificar atiende a territorios que prestan más condiciones de infraestructura socioeconómica y recursos naturales explotables para los inversionistas. Los territorios que no tienen estas condiciones y donde además existe una pobreza extrema, no son prioridad para el plan Nacional de Desarrollo. Probablemente ocurra lo de siempre, la tradicional e histórica migración de estas poblaciones marginales a los territorios donde existan posibilidades de empleo por efecto de la inversión. La presión a los recursos naturales, especialmente el agua, la ubicación inadecuada de nuevos asentamientos humanos, demanda insatisfecha de servicios de salud, educación, etc., son elementos que constituyen los riesgos de desastres.
En resumen, el desarrollo propuesto en la actualidad no reduce la tendencia de la construcción social de los riesgos. La discusión en el ambiente político-institucional no ve como prioridad los nuevos modelos de desarrollo que el país necesita. El abordaje sigue siendo muy trivial, por lo que el cambio hacia nuevos paradigmas del desarrollo no está siendo pensado en las esferas de poder que conforman la estructura de decisión sobre el futuro de Nicaragua.
Fuente: Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), Transparencia Internacional http://www.transparency.org/, Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Asdi) y artículos de prensa del momento publicados en El nuevo diario de Managua y la página web www.disaster-info.net/carib/ehrna.htm

[1] Se llama así a la reinserción de los combatientes de la guerra civil
[2] De María Palma, Flor (1999) “Tierras sin dinero fue como una burla”, El Nuevo Diario de Managua. Consultar artículo periodístico: http://archivo.elnuevodiario.com.ni/1999/febrero/21-febrero-1999/nacional/nacional10.html
[3] Tras la derrota electoral de 1990, antes de la transferencia de poder al gobierno de Violeta Chamorro, los títulos de propiedad de tierras fueron otorgados de manera completa, pero caótica, dando pie a un enredo descomunal en cuanto a los derechos de propiedad entre antiguos y nuevos propietarios, y que aún no termina de resolverse. Pero los campesinos, abandonados a su propia suerte, sin créditos ni recursos productivos, fueron vendiendo sus tierras a precios de remate a los antiguos propietarios, o a nuevos propietarios, muchos de ellos surgidos de las filas del propio sandinismo.
[4] Consultar en: http://www.crid.or.cr/digitalizacion/pdf/spa/doc13932/doc13932-04.pdf
[5] Consultado en: http://66.102.9.104/search?q=cache:xaELx4nSbXcJ:es.wikipedia.org/wiki/Arnoldo_Alem%C3%A1n+%22robado+con+m%C3%A1s+rapidez+que+durante+la+dictadura+de+Anastasio+Somoza%22+%2B+Virgilio+Godoy&hl=es&gl=es&ct=clnk&cd=1
[6] Ib, Idem.
[7] Consultabel en: http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2000/mayo/24-mayo-2000/nacional/nacional10.html
[8] Ib, Idem.

[9] Consultar en: http://www.transparency.org/
[10] Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo - ASDI
[11] Entre febrero de 2002, cuando se venció la moratoria debida al huracán Mitch, y diciembre del mismo año, Nicaragua no pagó servicio de la deuda ”pre-cut-off date” al Club de Paris, sino que apenas pagó servicio de la deuda ”post-cut-off date”. Sin tener track record con el FMI, Nicaragua estaba obligada a pagar el servicio contractual al Club, pero no pagó. Y al negociarse la IV Ronda en diciembre de 2002, se formalizó ese no pago y se contabilizó oficialmente como alivio, y los recursos presupuestarios que no se destinaron a ese compromiso del servicio de la deuda con el Club fueron reconocidos como financiamiento a la lucha contra la pobreza en el presupuesto de 2002.